El respeto a la salud del cuerpo


 El respeto a la salud del cuerpo

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El respeto al propio cuerpo es una exigencia de la caridad, pues el cuerpo es templo del Espíritu Santo (cfr. 1 Co 6, 19; 3, 16ss.; 2 Co 6, 16), y somos responsables –en lo que de nosotros depende– de procurar la salud corporal, que es un medio para servir a Dios y a los hombres. Pero la vida corporal no es un valor absoluto: la moral cristiana se opone a una concepción neopagana que promueve el culto al cuerpo , y que puede conducir a la perversión de las relaciones humanas (cfr. Catecismo , 2289).
«La virtud de la templanza conduce a evitar toda clase de excesos , el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas. Quienes en estado de embriaguez, o por afición inmoderada de velocidad, ponen en peligro la seguridad de los demás y la suya propia en las carreteras, en el mar o en el aire, se hacen gravemente culpables» ( Catecismo , 2290).
El uso de drogas es una falta grave, por el daño que representa para la salud, y por la huida de la responsabilidad de los actos que se pueden realizar bajo su influencia. La producción clandestina y el tráfico de drogas son prácticas inmorales (cfr. Catecismo , 2291).

La investigación científica no puede legitimar actos que en sí mismos son contrarios a la dignidad de las personas y a la ley moral. Ningún ser humano puede ser tratado como un medio para el progreso de la ciencia (cfr. Catecismo , 2295). Atentan contra este principio prácticas como la procreación artificial sustitutiva o el uso de embriones con fines experimentales.

El valor de nuestro cuerpo

El valor de nuestro cuerpo
Se es persona por el alma humana y por el cuerpo humano


Por: ¿Cómo soy? (1) | Fuente: Catholic.net 



Existen muchas personas que no reconocen el valor de nuestro cuerpo como algo sagrado, como parte de nuestro propio ser, como parte de nuestra dignidad, de nuestro valor como personas humanas.

¿Conocen a alguna persona humana sin cuerpo humano? Se es persona por el alma humana y por el cuerpo humano. Por lo tanto, el cuerpo es sagrado, es el medio material que Dios nos ha regalado para poder realizar miles de obras buenas y nunca se le debe despreciar considerándolo como un estorbo o como un objeto con el que puedo hacer lo que se me antoja.

Como ya se habrán dado cuenta, su cuerpo actual es muy diferente al que tenían de niños. De pronto, a los once a doce años empezó a cambiar, interna y externamente. Los cambios externos los han notado claramente, pero no así los internos. Es entre los doce y los dieciséis años la etapa en donde se nota más su crecimiento, su cambio exterior desde tu nacimiento. Es el momento en que maduran físicamente. Esto significa que al final de esta etapa han llegado a ser, en el aspecto físico, unos hombres (o unas mujeres) "hechos y derechos".

En los hombres, el cambio más notable es que aumentó su estatura y su peso; vino el rápido crecimiento de sus huesos largos del cuerpo: un "estirón" repentino. Su voz cambió y se volvió ronca. Se ensancharon sus hombros y se desarrollaron sus músculos. Los "niños flacuchos" que eran hace unos años, de pronto se convirtieron en unos "hombretones fuertes y vigorosos", capaces de realizar los deportes más difíciles y de llevar a cabo los trabajos más rudos. Todo su cuerpo se ha preparado para que puedan llevar a cabo su misión como jefes futuros de una familia, misión que requiere de mucha fuerza y mucha valentía, pues a ustedes, hombres, les corresponderá velar porque nada falte en su familia; no sólo casa, vestido y sustento, sino principalmente la seguridad que solo dan el amor y la disciplina. Por todo esto, es muy importante que aprovechen todas las fuerzas de su juventud para prepararse para ser cada uno, "el mejor de los padres": estudiando, haciendo deporte, trabajando, para fortalecer su cuerpo y su espíritu.

Las mujeres tuvieron también sus cambios, bien diferentes a los de los hombres: aumentó su estatura, mas no tanto como la de ellos, crecieron sus pechos, sus caderas se redondearon haciendo parecer más delgada la cintura y de pronto, las "niñas regordetas" de hace unos años, que jugaban futbol y canicas con los niños, se convirtieron en unas mujeres delicadas y femeninas. Con todos estos cambios físicos, su cuerpo se ha ido preparando para la grandiosa misión de la maternidad: Dios quiso que el cuerpo de la mujer fuera el "nido" caliente y amoroso donde recibieran de Él la vida los nuevos seres humanos, y le dio la forma adecuada y perfecta para que estos nuevos seres se sintieran protegidos y amados desde el momento de su concepción.

Los cambios físicos en las mujeres se notan por fuera y se sienten por dentro: desde que dejaron de ser niñas, habrán notado cambios bruscos en su estado de ánimo: a veces se sienten contentas, y hasta un poco eufóricas y de pronto, sin ninguna razón aparente, les llegan unas ganas enormes de llorar o de enfurecerse contra todo y contra todos, sin saber porqué. Estos cambios de humor son totalmente normales, están causados por los cambios físicos internos que generan una serie de sustancias llamadas hormonas. Pero no porque sean normales debemos permitirlos, haciéndole la vida insufrible a los demás. Estos cambios de humor se pueden y se deben controlar usando la inteligencia y la voluntad.

Como ven, los cambio en los hombres y las mujeres en esta etapa son muy distintos, pero ambos tienen un cambio común: De pronto, después de una época en la que se odian unos a otros, empiezan a sentirse atraídos por las personas del sexo opuesto. Un día se dan cuenta de que la niña que ayer les parecía chocante y aburrida, hoy es la mujer más encantadora del mundo o que el niño que ayer era un brusco y grosero, se ha convertido en el hombre más guapo, galante y cautivador de todo el universo.

"La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma".(Catecismo de la Iglesia Católica n.2332)

Esta atracción que sienten hacia el otro sexo, es buena y querida por Dios, (Él la planeó desde el principio), pero es muy importante que la sepan controlar con su inteligencia y su voluntad para reservar la entrega de su cuerpo exclusivamente a la única persona que se lo merece y que es "aquella mujer" o "aquél hombre" que tal vez todavía no conocen, pero que será algún día su futura esposa o esposo, con la que formarán una familia y a la que le prometerán delante de Dios amarla y respetarla todos los días de su vida.

Cuídense de no confundir la atracción sexual con el amor. Esa atracción poderosa que sienten hacia el otro sexo, puede llegar a formar parte del amor, pero no es el amor, pues el amor no es un sentimiento ni una sensación, sino que es un acto de la voluntad.

Nunca olviden que es mucho más hombre, mucho más valiente, mucho más digno de respeto y admiración, aquél que es capaz de dominarse a sí mismo, reservando la entrega de su cuerpo hasta el matrimonio, que aquél que se deja dominar por sus instintos como si fuera un animal y no una persona creada a imagen y semejanza de Dios.

"La pureza de corazón ...nos permite considerar el cuerpo humano, el nuestro y el del prójimo, como un templo del Espíritu Santo, una manifestación de la belleza divina".(Catecismo de la Iglesia Católica n.2519)

Tú como católico sabes que tu cuerpo es templo de Dios y que debes respetarlo, pero te encontrarás personas que te digan que debes disfrutar de lo agradable, huyendo de lo desagradable, que no tienes por qué dominarte, que eres "libre" de usar tu cuerpo como quieras, sin compromisos ni ataduras legales ni morales.

No te dejes engañar por estas mentiras, pues acaban con la fuerza de la juventud, la debilitan y la destruyen, convirtiendo a los que se dejan llevar, en títeres de la sensualidad y del egoísmo.

El Papa Juan Pablo II dice en su Carta a los Jóvenes del Mundo: "Estad alertas contra el fraude de un mundo que quiere explotar o dirigir mal vuestra energía y ansiosa búsqueda de felicidad y orientación".
Para recordar
* Desde la primera etapa de la adolescencia, las diferencias físicas entre hombres y mujeres se marcan notoriamente, porque sus cuerpos van adquiriendo características para cumplir la misión específica, que Dios ha planeado para cada sexo.
* Tu desarrollo físico puede afectar tu estado de ánimo, pero esto lo puedes y lo debes controlar.
* Ante las nuevas sensaciones que tu desarrollo físico te produce, debes imponer tu inteligencia y voluntad para encauzar todas tus energías hacia algo positivo y agradable a los ojos de Dios.
* El Papa Juan Pablo II insiste en su Carta a los Jóvenes del Mundo: "Estad alertas contra el fraude de un mundo que quiere explotar o dirigir mal vuestra energía y ansiosa búsqueda de felicidad y orientación".
* Tu madurez y grandeza como hombre o como mujer, se demuestran en el dominio de ti mismo.

4 signos que delatan si estás espiritualmente muerto.

4 signos que delatan si estás espiritualmente muerto

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Si estuvieras muerto espiritualmente, ¿cómo lo sabrías?

“¿Está vivo o muerto?”. Una pregunta importante, ¿verdad? ¿Cómo confirmar si alguien está vivo o muerto? Hay signos bien determinados. Quizás quieras comprobar si respira, si tiene pulso, si escuchas algún latido del corazón. Hasta el momento, hablamos de vida o muerte física, pero ¿qué hay de la vida o muerte espiritual? Para ser más específicos:
Si estuvieras muerto espiritualmente, ¿cómo lo sabrías?
Podríamos tener en cuenta cuatro signos de que uno está espiritualmente muerto. Por lo general se presentan juntos y no de forma aislada.
Primer signo:
No hay esfuerzo. ¿Qué quiero decir con esto? Que hay una resignación apática hacia el statu quo y ninguna aspiración por un futuro mejor. En otras palabras: “Mis defectos son permanentes; así soy yo. Las virtudes me resultan imposibles; no soy ese tipo de persona”. La ausencia de esfuerzo conlleva una semejanza de parentesco con el pecado mortal de la pereza (acedía), ¿no es cierto?
Segundo signo:
No hay compasión. ¿Qué quiero decir con esto? Un corazón frío y duro ante la presencia del pecado y el sufrimiento. Sin compasión, en presencia del pecado no hay indignación por los derechos y la dignidad de Dios; no hay aflicción por la pérdida de un alma humana. En la presencia de sufrimiento, no hay empatía por los afligidos, mucho menos hay acción en nombre de aquellos que sufren. Simplemente, hay una falta de movimiento en el cuerpo, la mente y el corazón.
Reflexionemos sobre la evocadora observación de san Agustín: “La Esperanza tiene dos hermosos hijos: la Ira y el Valor. La Ira para indignarse por la realidad y el Valor para enfrentar esa realidad e intentar cambiarla”. Podemos concluir que la ausencia de compasión evidencia una ausencia de esperanza.
Tercer signo:
No hay aprendizaje. ¿Qué quiero decir con esto? Una negativa a recibir enseñanzas sobre la santidad de Dios o sobre el pecado. Cuando estamos enamorados, con frecuencia le pedimos a la persona amada: “Cuéntame más”. ¿Qué persona cuerda no diría “¡Cuéntame más!” cuando Jesús dice: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”? (Juan 14,6).
La ausencia de aprendizaje indica una falta de humildad, es decir, una falta de disposición a escuchar la verdad sobre Dios y la verdad sobre nosotros mismos.
Cuarto signo:
No hay arrepentimiento. Casi cualquier párroco confirmaría lo que casi todos nosotros hemos visto: las colas para recibir la Sagrada Comunión son mucho más largas que las colas para ir a Confesión. ¿Qué inferiría de eso cualquier persona razonable? Desde luego, no que el pecado ha sido derrotado en esta vida…
No hay arrepentimiento en las personas que pecan sin dudar, sin remordimientos y sin vergüenza. Una cultura que valora la autoestima más que la contrición es poco probable que produzca muchos grandes santos y santas. Como un alma, una cultura sin arrepentimiento no trae buen fruto ni futuro.
Tras escribir estas palabras, sé que existe la tentación de pensar en cómo se podrían aplicar a otras personas estos cuatro signos de muerte espiritual. Quizás nos tiente hacer una lista de los signos que podrían aplicarse a cualquiera de nuestros conocidos.
¡Resistamos esa tentación! En vez de eso, miremos de nuevo la lista e imitemos la angustiosa pregunta de los Apóstoles en la Última Cena: “¿Seré yo, Señor?” (Mateo 26,22).
Si estos signos pueden aplicarse a ti, es momento de que hagas un examen de conciencia, planifiques una reforma vital y luego vayas a confesarte lo antes posible, mejor si es antes de Pascua. (Pista útil: a no ser que tu concepción fuera inmaculada, entonces eres de los caídos y podrían aplicarse a ti —y a mí también— alguno o varios de estos signos en un momento u otro).
Pidamos en oración a Nuestro Señor que nos revele dónde han arraigado estas malas hierbas en el huerto de nuestra alma. Pidamos ayuda divina para arrancar de raíz estas malas hierbas y reemplazarlas por las virtudes que se les oponen.
Compartamos con un confidente de confianza (un director espiritual, un esposo/a o alguna persona con madurez espiritual) nuestros planes confirmados en oración para enmendar nuestra vida. Compartamos con ellos unos objetivos identificables y medibles para que, desde la caridad, puedan rendirnos cuentas en la reforma que todos debemos emprender.
Una última reflexión: si nos negamos a admitir que la muerte espiritual ya nos ha corroído, si nos negamos con empecinamiento a admitir que necesitamos confesarnos, arrepentirnos y reformarnos, entonces estaremos dándole la espalda a las gracias de la Cuaresma y las bendiciones de la Pascua. ¡Es como si Lázaro se negara a levantarse de la tumba porque requiere demasiado esfuerzo! Dios nos libre de un escándalo así…
En mi próximo texto, concluiré nuestra serie de reflexiones cuaresmales con la vista puesta en la preparación de la Pascua. Hasta entonces, recemos los unos por los otros.

Cuidar la salud es un deber cristiano

Cuidar la salud es un deber Cristiano

Felipe Aquino | Feb 20, 2014

No se puede despreciar la vida corporal; al contrario, debemos estimar y honrar el cuerpo, porque fue creado por Dios y destinado a la resurrección en el último día

Los ángeles sólo tienen espíritu y los animales sólo tienen cuerpo. El ser humano es una síntesis perfecta y maravillosa de ambos. La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser al mismo tiempo corporal y espiritual. El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico, al afirmar que “el Señor Dios plasmó al hombre con la arcilla del suelo, insufló en sus narices un aliento de vida y el hombre se volvió un ser viviente” (Gn 2,7). Por lo tanto, el hombre en su totalidad es querido por Dios.
El cuerpo del hombre también participa de la dignidad de la “imagen de Dios”: es toda la persona humana que está designada a volverse, en el Cuerpo de Cristo, templo del Espíritu Santo.
El Concilio Vaticano II explicó que “la unidad de cuerpo y alma, el hombre, por su propia condición corporal, sintetiza en sí los elementos del mundo material, que en él alcanza su plenitud y presenta libremente al Creador una voz de alabanza (GS 14,1).
Por lo tanto, no se puede despreciar la vida corporal, al contrario, debemos estimar y honrar el cuerpo, porque fue creado por Dios y destinado a la resurrección en el último día.
De esta forma, debemos evitar todo tipo de vicios y malos hábitosque puedan hacer mal a la salud y perjudicar el cuerpo. Todas las formas de vicios acaban afectando la salud; el vicio del cigarro, la bebida alcohólica, y las drogas, de modo especial, hacen mal a la salud.
Es necesario cultivar la virtud de la templanza pues nos ayuda a evitar toda especie de exceso, el abuso de la comida, del alcohol, del humo, de las medicinas usadas de manera equivocada.
Todo lo que pueda hacer mal al cuerpo es considerado por la Iglesia algo mal e indebido. Por ejemplo, aquellos que, en estado de embriaguez o por gusto inmoderado por la velocidad, ponen en peligro la seguridad ajena y la propia en las calles, en el mar o en el aire, se vuelven gravemente culpables. Cuántas personas perdieron la vida a causa de accidentes de carretera causados por motoristas borrachos o incluso drogados.
No es lícito tampoco poner la vida y la salud en riesgo sin necesidad, sólo por el deseo excesivo de la aventura.
La Iglesia nos recuerda que “la vida y la salud física son bienes preciosos confiados por Dios. Debemos cuidar de ellas racionalmente, tomando en cuenta las necesidades ajenas y el bien común. El cuidado de la salud de los ciudadanos requiere la ayuda de la sociedad para obtener las condiciones de vida que permitan crecer y alcanzar la madurez: alimento, ropa, vivienda, cuidado de la salud, enseñanza básica, empleo, asistencia social”. (Catecismo 2288)
Especialmente en relación a los jóvenes, los padres necesitan estar alerta sobre los vicios, pues sabemos que es en la juventud que se inicia y pueden volverse un gran mal. Cuántos jóvenes perdieron sus vidas a causa de las drogas.
Conjuntamente con la salud física es necesario cuidar de la salud mental. Si la persona no tiene una vida equilibrada, puede buscar en los vicios una forma de compensar las frustraciones y las carencias afectivas, etc. Podemos y debemos buscar ayuda profesional y espiritual para tratar los males de nuestro espíritu. Hoy, la depresión es causa de mucho sufrimiento e, incluso de la muerte. Es necesario tratarla con médicos, psicólogos, psiquiatras y con ayuda espiritual.
También las condiciones de trabajo inadecuadas pueden hacer mal a la salud. Afortunadamente los gobiernos están hoy más alerta a esto, pero de todas maneras existen casos de falta de respeto en este campo.
En relación al trabajo, es necesario recordar también que no podemos ser sus esclavos. Muchos se matan trabajando, sin el necesario reposo y vacaciones. Esto perjudica la salud física y mental, sin hablar del mal que puede hacer a la familia. Cuántos padres y madres abandonan a sus hijos para dedicarse exageradamente al trabajo. El dinero ganado de este modo puede después tener que se usado para doctores y psicólogos para compensar los males producidos por la ausencia de los padres juntos a sus hijos.
Si por un lado es necesario cuidar del cuerpo, es importante también no concederle un cuidado exagerado. El alma es más importante que el cuerpo; éste un día morirá, pero el alma es inmortal.
Desafortunadamente nuestra sociedad concede al cuerpo un cuidado exagerado en el sentido de dar culto a la belleza a toda costa. Existe hoy una verdadera “dictadura de la belleza” que esclaviza especialmente a las mujeres. Los medios de comunicación muchas veces les impone un patrón de belleza; y hace sufrir a aquellas que no alcanzan este patrón.
La Iglesia enseña que “si la moral pide respeto por la vida corporal, no hace de ella un valor absoluto, oponiéndose a una concepción neo-pagana que tiende a promover el “culto al cuerpo”, sacrificando todo para idolatrar la perfección física”. (Cat 2289)
Cuidar del cuerpo y la salud es algo importante y necesario, pero caer en el error del culto exagerado del cuerpo, como si fuera más importante que el espíritu, es un error que pone al hombre patas arriba.

ALIMENTA TU CEREBRO

UNA DIETA PARA TU MENTE

Alimenta tu cerebro: el ABC de los nutrientes imprescindibles.

Estamos acostumbrados a pensar en una correcta alimentación para el funcionamiento de nuestro cuerpo, pero los desequilibrios nutricionales también afectan al cerebro.

Ana María Oliva
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Tu alimento es tu medicina

El cerebro necesita recibir los nutrientes adecuados para que pueda hacer sus funciones de forma óptima. Una alimentación desequilibrada produce sustancias tóxicas que pueden envenenar la sangre y también afectar a nuestra memoria y nuestra lucidez mental. Una dieta rica en vitaminas para el cerebro es muy importante.
  • Tenemos una pequeña estructura en nuestro cerebro llamada amígdala. Está hecha de núcleos de neuronas y se encarga de gestionar la manera en la que respondemos emocionalmente a lo que nos ocurre, y también está relacionada con la memoria.
  • Otra de las estructuras que nos permite pensar racionalmente y tener una correcta gestión emocional es el neocórtex. Si no nutrimos adecuadamente nuestro cerebro, puede ser que perdamos memoria, que no tengamos tanta capacidad de control emocional, e incluso que nuestro carácter empeore.
Un cerebro desnutrido no puede pensar con claridad, va a hacer que te sientas más cansado y con menos entusiasmo en la vida. 
La clave para la salud está en la alimentación.
Una dieta equilibrada, rica en vegetales orgánicos, de cultivo local y de temporada, suele aportar la mayoría de los nutrientes necesarios para mantener la salud de nuestros órganos, incluido el cerebro.

Abecedario vitamínico


A veces, nuestro ritmo de vida estresado hace que necesitemos compensar algunos de los procesos bioquímicos que desgastan nuestra salud. Con algunos cambios en la alimentación es suficiente para conseguir la mayoría de los nutrientes. Pero no puedes olvidar las vitaminas.

Vitamina A

Entre las más importantes para nuestro cerebro está la vitamina A, un poderoso antioxidante que ha demostrado ser muy útil para mejorar la memoria y proteger las células del cerebro a largo plazo. La encontrarás en zanahorias, calabazas, melón, mango y papaya.

Vitamina B

Las vitaminas del grupo B se consideran especialmente importantes para una buena salud del cerebro. Cada una de ellas tiene un papel decisivo en la conservación de las funciones cerebrales y en la agudeza mental.
  • La vitamina B1 tiene un papel muy importante en la conducción de los estímulos nerviosos. Una deficiencia de esta vitamina puede producir trastornos en la memoria y el aprendizaje. La puedes encontrar en pescados, pistachos y piñones.
  • La vitamina B6 interviene en la biosíntesis de los neurotransmisores y en el metabolismo de las proteínas. Ayuda a convertir el triptófano en serotonina. Niveles bajos de serotonina se han asociado a depresión y obsesión. Un consumo adecuado puede ayudar a tener más energía mental, motivación, claridad de pensamiento, memoria, concentración y mejor calidad de sueño. La encontrarás en: salmón, trucha, atún, espinacas, patatas, brócoli, espárragos, pollo, pavo, cereales integrales, germen de trigo, avellanas, nueces y legumbres.
  • La vitamina B9 (también llamado ácido fólico) tiene un papel muy importante en la formación del propio cerebro y de la médula espinal. La mayoría de las reservas de esta vitamina está en el hígado, así que la salud de nuestro hígado tiene mucho que ver con los niveles de esta vitamina, que es muy importante también en la síntesis de aminoácidos y en la formación de tejido nervioso. Se encuentra en cereales, verduras, cacahuetes, espinacas, espárragos y lentejas.
  • La vitamina B12 tiene un papel muy importante en la síntesis del ADN, en la formación de los glóbulos rojos y también en funciones neurológicas, siendo clave en la formación de la mielina. Niveles bajos también se relacionan con alzhéimer, pérdida de memoria, ralentización mental o humor negativo. La encontrarás en huevos, carne de pollo, pavo, almejas, salmón, trucha, cereales integrales y queso fresco.

Vitamina C

La vitamina C previene resfriados, enfermedades cardiovasculares e incluso el cáncer. Los estudios de la Universidad de McGill en Canadá mostraron
que esta vitamina aumenta los niveles de serotonina, una hormona que, entre otras cosas, afecta a los estados emocionales ante situaciones de estrés, y ayuda a regular los estados de ánimo. También parece mejorar la memoria y las funciones cognitivas. Se encuentra en las naranjas, las fresas, el brócoli, las espinacas y el pomelo.

Vitamina D

La vitamina D se obtiene sobre todo gracias a la acción del sol. Por eso es muy importante que todos, especialmente los niños, tomemos el sol de forma adecuada. En el invierno, la suplementación se hace importante.
Los pescados grasos, como el salmón o la sardina, pueden aportar ciertas dosis de esta vitamina que, según las investigaciones, es imprescindible para el desarrollo normal del cerebro y podría jugar un papel importante en la esclerosis múltiple. Es una “supervitamina” que también es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmune, capaz de suprimir las células inflamatorias y de ayudar a regular en caso de Trastorno Afectivo Estacional (un tipo de depresión relacionada con los cambios de estación). 
La vitamina D es una auténtica “supervitamina”, esencial para el desarrollo del cerebro, la prevención de la esclerosis múltiple y el funcionamiento del sistema inmune.

Vitamina E

La vitamina E puede beneficiar a la memoria en personas mayores, e incluso prevenir y retrasar el desarrollo del alzhéimer. Esta vitamina tiene varios componentes que se consideran protectores de las neuronas, especialmente por su gran poder antioxidante, que previene los daños causados por los radicales libres. Alimentos como los espárragos, las almendras, los tomates, las nueces o el aceite de oliva son ricos en vitamina E.

De las vitaminas a los minerales

  • El calcio es un mineral imprescindible para el funcionamiento del cerebro, ya que funciona como mensajero de las células nerviosas. Regula la transmisión nerviosa y controla la capacidad de las neuronas para excitarse (estímulo eléctrico). No suele ser habitual tener déficit de calcio, porque los huesos son un gran depósito, pero algunos fármacos pueden reducir su presencia. Lo encontrarás en el alga hijiki, el tofu y las espinacas.
  • No suele ser habitual tener déficit de calcio, porque los huesos son un gran depósito, pero lo cierto es que algunos fármacos pueden reducir su presencia
  • El magnesio se conoce como el mineral milagroso. Es necesario para que las vitaminas del grupo B se transformen en su forma activa. Los niveles de magnesio y calcio son los que regulan el funcionamiento de las neuronas. La deficiencia en cualquiera de ellos puede producir problemas neurológicos. Lo encontrarás en las semillas de calabaza, el cacao en polvo, almendras o anacardos.

  • El zinc es un mineral cuyo papel real en la salud del cerebro no está aún definido. Sin embargo, está demostrado que su deficiencia está asociada a distintos trastornos neurológicos y psicológicos como la enfermedad de Parkinson o de Alzheimer. Lo encontrarás en el cordero, ostras, calabazas y pipas de calabaza.

Plantas y especias beneficiosas

Algunas plantas medicinales se pueden también considerar beneficiosas para el cerebro. Valeriana, Gingko Biloba, Eleuterococo, Ginseng, té verde, pasiflora, romero, melisa, espino blanco, Rhodiola Rosea… son algunas de las plantas que debemos tener siempre presentes para preparar un necesario
“botiquín cerebral”. Algunas de estas plantas y especias nos calman; otras, estimulan, oxigenan, fortalecen… Consulta siempre a tu especialista para que te sugiera cuáles son las que pueden adaptarse mejor a tus necesidades.

Pautas para un cerebro sano

Al margen de la nutrición, los hábitos de vida son claves para mantenernos sanos y felices. Pequeños cambios en nuestra rutina diaria pueden producir cambios importantes en nuestra salud, nuestro bienestar e incluso nuestro carácter. Por eso es muy importante que, junto al cuidado de nuestra alimentación, observemos algunas pautas muy aconsejables, como las siguientes: dormir lo suficiente, moverse, jugar, compartir penas y alegrías, usar técnicas de relajación y meditación, leer, apasionarnos y no dejar nunca de soñar.
fuente:https://www.cuerpomente.com/salud/nutrientes-cerebro-alimentacion-vitaminas-minerales_177

MÁS MEMORIA Y CONCENTRACIÓN

MÁS MEMORIA Y CONCENTRACIÓN

6 nutrientes imprescindibles para activar tus neuronas

Una dieta descuidada puede no proporcionar nutrientes fundamentales en los procesos cerebrales. Te explicamos cuáles son y cómo obtenerlos a través de los alimentos.

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El cerebro es el órgano más complejo y, por ello, seguramente es el más vulnerable a las deficiencias nutricionales.
La escasez de ciertas vitaminas y minerales puede favorecer una degeneración que con el paso de los años puede ser grave. A corto plazo, puedes tener fallos de memoria,dificultad para concentrarte, cansancio o desánimo.
Pero no te preocupes, nada de esto es inevitable. Una serie de estudios científicos señalan los nutrientes que debes asegurarte para mantener tu cerebro en buen estado durante muchos años.

Los vitaminas y minerales que potencian la memoria y la concentración

En el funcionamiento del cerebro participan muchas moléculas. Para su síntesis son necesarios todos los nutrientes esenciales, pero 6 destacan por su importancia y su obtención no está asegurada si se descuida la dieta.

1. Vitamina C: evita la oxidación

La vitamina C no solo fortalece el sistema inmunitario, sino que también previene el deterioro cognitivo.

El doctor Henrique von Gersdorff, coautor de un estudio realizado en la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón (Estados Unidos), asegura que algunos receptores neuronales dejan de funcionar cuando escasea la vitamina C.
Las propiedades antioxidantes del ácido ascórbico (vitamina C) evitan que los receptores de las neuronas que permiten su comunicación se degraden prematuramente
También es necesaria para sintetizar el neurotransmisor dopamina, que controla el flujo de información desde diferentes áreas del cerebro. Los desórdenes que afectan a la dopamina en los lóbulos frontales del cerebro pueden causar alteraciones de la memoria, la atención y la capacidad para resolver problemas.
La ingesta diaria recomendada de vitamina C se sitúa entre 60 y 100 mg. Puedes satisfacerla con un kiwi o una naranja al día. Otros alimentos ricos en vitamina C son los pimientos rojos crudos, las bayas o las coles.

2. Vitamina B1: protege las neuronas

Si obtienes suficiente tiamina (vitamina B1) estás aumentando la protección sobre tu cerebro. De hecho, un estudio de la Universidad de Oxford muestra que la ingesta de suplementos de tiamina puede mejorar la función cerebral de los pacientes con Alzheimer.
Una de las maneras en que la vitamina B1 protege el cerebro es reduciendo los niveles de homocisteína –un producto metabólico– en el plasma sanguíneo.
La dosis recomendada se sitúa entre los 1.100 y los 1.300 mcg diarios. Entre los alimentos vegetales ricos en tiamina se incluyen la levadura de cerveza, los cacahuetes y otros frutos secos, los garbanzos y las lentejas.
Es importante mencionar que el alcohol interfiere con la absorción de este nutriente. El síndrome de Korsakoff, un trastorno de la memoria y del aprendizaje causado por carencia grave de vitamina B1 es frecuente en las personas alcohólicas.

3. Ácidos grasos omega-3: mejoran las conexiones

Los ácidos grasos esenciales omega-3 son imprescindibles para el buen estado de las membranas neuronales y de las conexiones entre las células cerebrales.

Varios estudios han relacionado el bajo consumo de omega-3 con un mayor riesgo de deterioro cognitivo relacionado con la edad.
Los mayores beneficios se asocian con los ácidos EPA y DHA. Ambos se encuentran en abundancia en el pescado, pero el organismo puede obtenerlos de la transformación en el hígado y en el propio cerebro del ácido alfalinolénico (ALA), que se halla en alimentos vegetales como las semillas de lino y de chía o las nueces.
La ingesta recomendada es de unos 1,5 g de ALA diarios, que se encuentran en 5 nueces o en una cucharadita de acite de lino.

4. Calcio: los mensajes llegan a las neuronas

Los huesos y los dientes no son los únicos que necesitan calcio. También es esencial para la salud del cerebro, donde participa en la transmisión de las señales entre neuronas. Por lo tanto, la ingesta baja de calcio puede disminuir la función cerebral.
Pero al mismo tiempo, la acumulación de calcio dentro de las neuronas provoca su degeneración y muerte. Para que esto no se produzca es necesario que se den los niveles adecuados de ciertas "proteínas transportadoras" que sacan el calcio de las células, según un estudio de a la Universidad Temple en Filadelfia.
Un exceso de radicales libres puede dañar estas enzimas, así que lo deseable es que gocemos de suficientes niveles de calcio y a la vez de agentes antioxidantes –como la vitamina C– que controlen los radicales libres.
La necesidad de calcio se estima en unos 900-1.000 mg diarios, que se pueden obtener con el consumo diario de alimentos como el tofu (345 mg en 100 g), las coles (95 mg en 200 g), los frutos secos y semillas –especialmente la almendra (80 mg en 30 g) y el sésamo (270 mg en 30 g)– y las alubias.

5. Zinc: fija los recuerdos

Según una investigación realizada en el centro médico de la Universidad de Duke en colaboración con el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), aumentar la ingesta de zinc puede mejorar la memoria e, incluso, controlar la aparición de ataques epilépticos en las personas afectadas por esta enfermedad.
El efecto del zinc se debe a que desempeña un papel crucial en la regulación de la comunicación entre neuronas y a que probablemente participa en la fijación de los recuerdos.

Las principales fuentes alimentarias vegetales de zinc son las setas shiitake (7,66 mg en 100 g), las pipas de calabaza (2,21mg en 30g), los guisantes (1,24 mg/100g) o los germinados de soja (1,04 mg/100 g). El objetivo es alcanzar los 15 mg diarios.

6. Magnesio: aumentan las sinapsis

Un estudio realizado por científicos del MIT descubrió que la administración de suplementos de magnesio puede revertir el envejecimiento del cerebro y mejorar la memoria a largo plazo.
Según la investigadora Inna Slutsky, el magnesio aumenta el número de transmisiones sinápticas. También se ha demostrado que el magnesio alivia la depresión y la ansiedad.
Las necesidades diarias de magnesio son de 310 a 420 mg. Lo encontrarás en abundancia en las almendras (270 mg en 100g), los anacardos (292 mg) y las espinacas (79 mg).

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